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por Dionisio Soler
Estamos
en el despertar de una nueva manera
en el accionar de la cultura.
Proyectemos responsablemente para un tiempo
que vaya más allá del nuestro.
Después de vivir y accionar tanto tiempo en
el ámbito cultural de esta provincia, otras
dentro del país y fuera de él, en los distintos
aspectos de mi carrera artística, primero como
alumno, como bailarín después y hoy maestro,
empresario del arte y coreógrafo; esta mi visión
de un nuevo Plan, apela a la dimensión cultural
del desarrollo.
Un verdadero desarrollo cultural exige:
- Apostar e
invertir en un modelo en el que puedan convivir
diferentes tipologías de agentes culturales
y en el que las funciones se complementen
e interactúen en un accionar claramente
cooperativo, funcional, visionario, fluido,
versátil y creativo.
- Libertad
de los individuos y las comunidades para expresarse.
- Oportunidades
de los creadores para desarrollar todas sus
potencialidades y proyectarlas.
- Una ciudad
creativa.
- Riqueza y
variedad de agentes y actores culturales en
un equilibrio entre mercado cultural y espacio
institucionalizado para la cultura.
- Un ecosistema
cultural próspero y productivo.
- Procurar
el uso habitual de herramientas y canales
tecnológicos arbitrados para la información
y la comunicación en los distintos
sectores de la cultura.
Pero, al mismo tiempo, una política
cultural para la excelencia también explícitamente
significa una política cultural capaz
de crear las condiciones para que sea posible
alcanzar la máxima calidad en las producciones
culturales.
Ser excelente quiere decir sobresalir, distinguirse
respecto a los puntos fuertes y las carencias
de un contexto, llegar a destacarse mediante
el talento y la disciplina, la creatividad y
el ingenio y también la visión
y la determinación en cada área
de trabajo pertinente al arte y la cultura.
El
oportunismo y facilismo que aguarda a la vuelta
de cada esquina a nuestros jóvenes dificultan
el interés y la dedicación en
acciones más comprometidas y exigentes,
como la cultura.
Proporcionar nuevas propuestas interesantes,
atractivas, inmediatas, en un contexto sano
y joven sería la estrategia para competir
contra esos agentes detractores.
Articular en una planificación cooperativa
Familia, Escuela, Estado
y Arte, potenciará las posibilidades
reales de transformación de una juventud
que adolece de metas, códigos y valores
para proyectarse hacia un sólido futuro.
Una política cultural que se precie
de excelente, es aquella que pone la cultura
al alcance de todos.
Masificar la cultura, no es un peligro sino
por el contrario es una posibilidad de multiplicar
oradores, receptores, consumidores. Es por consecuencia
un paso adelante en la sensibilización
y humanización del carácter.
- La expresión artística sale
desde el incentivo interno. El genio del arte
nace en el hombre sin distinción de
sexo, raza, credo o condición social.
- Articular una vía equitativa que
atienda, promueva y canalice estas inquietudes
multiplicará nóveles valores
artísticos.
- La cultura debe ocupar un espacio dentro
de la estructura social del desarrollo urbano,
ser considerada como profesión.
- Sólo así podrá interactuar
con otras entidades y propender acciones que
contribuyan a la verdadera transformación
sociocultural de un pueblo.
Desde el HOGAR, la ESCUELA y el ESTADO, la
cultura tiene que estar presente como condición
sine qua non en la íntegra formación
del individuo como ser libre, pensante y productivo.
Planificar la educación y formación
del individuo en el arte es DEBER del Estado
y DERECHO del ciudadano.
La cultura da al hombre la capacidad de
reflexionar sobre sí mismo y sus
raíces. Es ella la que hace de nosotros
seres específicamente humanos, racionales,
críticos y éticamente comprometidos.
A través de ella discernimos los
valores y efectuamos opciones. A través
de ella el hombre se expresa, toma conciencia
de sí mismo, se reconoce como un
proyecto inacabado, pone en cuestión
sus propias realizaciones, busca incansablemente
nuevas significaciones, y crea obras que
lo trascienden.
UNESCO, 1982: Declaración de México
Esta visión de ejecutar una nueva corriente
cultural no habla de un trabajo fácil
, hoy por hoy nada cuesta lo mismo que ayer
ni igual que mañana , y ése es
el desafío, además de tener que
estar abierto a los cambios o modificaciones
constante que se han de suceder, a medida que
se vaya ejecutando cada parte del plan , pues
a pesar de que planifiquemos al detalle , seguramente
,el fluir de los acontecimientos sociales, políticos,
educacionales , económicos y hasta ambientales
nos ubicará indiscutiblemente en el más
acertado o fructífero método de
administrar la cultura de nuestro pueblo.
Un líder
es reconocido más por sus acciones
que por su imagen pública.
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